"El hombre más feliz es el que hace la felicidad del mayor número de sus semejantes."
Denis Diderot
Creo que fue la mejor semana hasta ahora del curso, quedé fascinada cuando en la sesión del lunes tuvimos el taller de risoterapia, me emocioné mucho en las actividades, en especial con la última, en la que al cerrar los ojos escuchaba comentarios de mis compañeros, uno a uno me fue llegando y los conservo, para cuando los necesite; pues cada que cierro los ojos desde ese día alguna de las voces las escucho, se estremece mi corazón, porque fueron comentarios, que no imaginaba alguna vez los escucharía, me sirvieron más de lo que pensé.
En mi mente no tenía idea de cuánto podía mejorar mi perspectiva después de reír hasta que sintiera que me había relajado a un grado tal, que sentí que mi rostro se modificó desde ese día; aprendí de otros, pero me entendí, porque la chispa que algún día me dijeron creían se había apagado estaba ahí, después de meses en los que lloré, en los que me preocupé por detalles que no eran del momento, viví carpediem, pues sentí que aproveché el día, lo disfruté, la felicidad la quería compartir, así que al llegar a casa lo comenté con mi familia y fue muy bueno.
Para el martes en mi servicio social, me di cuenta que el taller había sido muy productivo, pues los niños a quienes les doy clase, me dijeron que se habían sentido muy bien en la clase, contrariamente a la anterior en que se sentían estresados para terminar los trabajos respectivos a la sesión.
Para el miércoles, estuve en un dilema cumplir con la clase, buscar un punto extra, o ser responsable de lo que hacía una semana me había comprometido, la situación fue difícil porque sólo pude atender dos de los tres asuntos, sí cumplí con la clase y fui responsable, pero estoy segura de que la organización es mi mayor oportunidad de mejora, dado que en el servicio social de enactus se suscitó un problema entre los alumnos a quienes atendí por la mañana, sentí que el mundo se me caía, al darme cuenta que antes de la experiencia de salir y ver a niños de otras escuelas, estaba en una gran zona de confort, y mucho se habla de esa zona, pero identificar que se está es realmente sorprendente y querer hacer el cambio vivo, no perder el tiempo, en fin, invertir horas en lugar de gastarlas, vaya que es una tarea difícil, por la parte del taller que solicitamos me pareció que fue muy productivo para los profesores, aunque sí tuve la observación de la directora para mejorar la atención a los grupos cuando existe la ausencia por un momento de los docentes.
Al salir de ahí y llegar a la conferencia de Denise Dresser, fue cerrar con broche de oro, pues me quedo con varios puntos interesantes al respecto del país, pero más allá de eso, con la respuesta que dio al final me quedé impactada, no me había puesto a pensar en lo que amo de mi país para mejorarlo, había ocupado mi mente en pensar cuándo salir del país para valorarlo de una mejor manera, sin embargo, ya me di cuenta de que no es tanto así aunque creo que aprendí a amar la historia, las raíces, es decir: la cultura perdida, de lo actual creo que hay muchas áreas de mejora en las que me gustaría poder hacer algo; últimamente creo que tengo frustraciones de cómo se llevan a cabo muchos procesos tanto administrativos como académicos, y que van muy ligados a la actitud de las personas, puesto que son muy extremas, me he dado cuenta que cada vez se ponen más la chaqueta de "no es mi problema, o me vale", lo que me da coraje, porque de construir una sociedad deseable o aproximada habría muchas más razones para amar el país.
Y respondiendo a la pregunta ¿qué hacer con el tiempo que se nos ha dado? para mí es aprovechar el día para cambiarlo.
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