Heme aquí, escribiendo en la semana a mitad de semestre, llegó el momento en que todo lo que se veía color rosa, se ha tornado gris en mi vida, fue impresionante darme cuenta que es muy fácil dejarme llevar por la ambición de una calificación; he reprochado en muchas ocasiones la inconformidad por corrupción y el lunes me di cuenta de que estoy muy cercana a repetir el patrón; esa actividad me hizo reflexionar en torno a la realidad de la que me quejo diariamente con gran ímpetu.
Eran sólo fichas que me provocaron olvidar mis valores, y darme cuenta que todos construimos una sociedad de anti-valores.
Para la segunda sesión, me percaté que todo puede cambiar estando en el lugar adecuado para lograr actos correctos, la videoconferencia del Ciudadano de Colombia Oscar Trujillo, me pareció extraordinaria, sus ideas se convirtieron en el motor que generara acciones en beneficio de la comunidad de Medellín, algo que falta mucho aquí en México, pues como bien se dice no sólo es la política o las personas, sino las condiciones en las que se encuentran.
Por lo que ambas actividades que se contraponen me provocaron analizar objetivamente la situación, llegué a la conclusión que las personas estamos para pertenecer a un grupo y que es difícil mantenerse aislado, por lo que hacemos acciones que nos hagan pertenecer a dicho grupo, y a veces sin razonar en las consecuencias del acto, sólo también por ver de manera egoísta lo que nos rodea.
De esa manera, llegó el momento de atender lo realmente importante, y darme la oportunidad de crecer como persona.
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